Cuando la inflación sube — Colombia llegó al 13 % en 2022 y se ha mantenido elevada — el dinero que no está en movimiento pierde valor de forma acelerada. $10.000.000 guardados bajo el colchón durante un año de inflación al 10 % tienen el poder adquisitivo de $9.090.909 al final del período. El dinero quieto no solo no crece: encoge. Pero hay estrategias concretas para protegerlo y hasta hacerlo crecer en términos reales.
La inflación actúa como un impuesto que nadie vota. Si tienes $5.000.000 en una cuenta de ahorros al 3 % EA y la inflación está al 9 %, tu tasa de interés real es negativa: -6 %. Es decir, a fin de año tu dinero compra el 6 % menos de lo que compraba antes. Para mantener el poder adquisitivo, necesitas que tus ahorros rindan al menos igual que la inflación. Para crecer en términos reales, necesitas superar la inflación.
CDTs de tasa variable: algunos CDTs en Colombia se indexan al IBR (Indicador Bancario de Referencia), que tiende a subir cuando sube la inflación. En períodos de alta inflación, estos superan a los CDTs de tasa fija. TES UVR: los Títulos de Tesorería indexados a la UVR son emitidos por el Estado colombiano y su rendimiento está atado a la inflación. Son la forma más directa de protegerse: cuando la inflación sube, el valor de estos títulos sube. Acciones e inmuebles: históricamente, los activos reales tienden a ajustarse por inflación en el largo plazo. Son más volátiles en el corto pero protegen mejor en períodos de inflación sostenida.
En vez de poner todo el dinero en un solo CDT de 360 días, considera escalonarlo: divide la suma en partes iguales y abre CDTs de 90, 180 y 360 días. Cuando vence el CDT de 90 días, lo renuevas a la tasa vigente en ese momento — que puede ser más alta si el Banco de la República subió tasas. Esta estrategia te da liquidez periódica, la capacidad de capturar tasas más altas si suben, y un promedio de rendimiento mejor que estar 100 % en el CDT más corto.
Cuando los precios suben, los presupuestos fijos dejan de funcionar. Lo que costaba $200.000 ahora cuesta $220.000. Si no ajustas activamente tu presupuesto, la categoría de necesidades va aumentando sin que te des cuenta y le come espacio al 20 % de ahorro. La disciplina en épocas de inflación alta es revisar el presupuesto trimestralmente, identificar qué categorías subieron más que la inflación promedio (típicamente alimentos y servicios), y encontrar sustitutos o reducir volumen en esas categorías para proteger el margen de ahorro.